Ahorrar para la entrada de un piso suele llevar varios años, y durante ese tiempo surge siempre la misma duda: ¿dónde guardo ese dinero mientras tanto? Cuando los tipos de interés están altos, hay opciones de bajo riesgo que ofrecen algo de rentabilidad, y conviene conocerlas antes de dejar los ahorros parados en una cuenta corriente que no genera nada.
Cuentas remuneradas
Muchos bancos y entidades digitales ofrecen cuentas remuneradas que pagan un interés por mantener el saldo depositado, normalmente sin plazo de permanencia y con disponibilidad inmediata del dinero. Son una opción sencilla para ahorros que vas a necesitar en el corto o medio plazo, precisamente porque puedes retirarlos en cualquier momento sin penalización.
Depósitos a plazo fijo
Los depósitos a plazo fijo ofrecen un interés pactado de antemano a cambio de comprometer el dinero durante un periodo determinado (unos meses o unos años). Suelen dar algo más de rentabilidad que una cuenta remunerada, pero a cambio pierdes flexibilidad: si necesitas el dinero antes de tiempo, normalmente tendrás que asumir algún tipo de penalización o directamente no podrás cancelarlo.
Fondos monetarios
Los fondos monetarios invierten en activos de muy corto plazo y bajo riesgo, y suelen ofrecer una rentabilidad parecida a la de los depósitos, pero con la ventaja de que el dinero mantiene bastante liquidez y no hay que comprometerse a un plazo fijo. Como con cualquier fondo de inversión, conviene revisar las comisiones antes de elegir uno, porque pueden reducir de forma notable la rentabilidad neta.
Por qué no conviene invertir esta entrada en renta variable
Puede resultar tentador meter el ahorro de la entrada en fondos de renta variable o en bolsa buscando una rentabilidad mayor, pero este dinero tiene un horizonte temporal corto y un objetivo muy concreto: la entrada del piso. La renta variable puede sufrir caídas importantes justo en el peor momento, cuando estés a punto de necesitar ese dinero, y una caída del mercado en ese instante podría obligarte a retrasar la compra o a vender con pérdidas. Para un ahorro con un destino y un plazo tan definidos, lo prudente es priorizar opciones de bajo riesgo, aunque la rentabilidad esperada sea menor.