Si tienes o vas a tener una hipoteca variable, es prácticamente seguro que en algún momento te vas a topar con la palabra Euríbor. Es uno de esos términos que todo el mundo ha oído, pero pocos saben explicar con precisión, y entender qué es te ayuda a comprender por qué tu cuota puede cambiar sin que tú hayas hecho absolutamente nada.
Qué es exactamente el Euríbor
El Euríbor (Euro Interbank Offered Rate) es, en esencia, el tipo de interés medio al que los grandes bancos europeos se prestan dinero entre sí a corto plazo. No lo fija ningún banco central ni ningún gobierno; se calcula a partir de las condiciones que reportan las entidades financieras, y refleja el precio del dinero en el mercado interbancario en cada momento.
Quién lo publica y con qué frecuencia se actualiza
El Euríbor lo calcula y publica diariamente una entidad europea independiente (el European Money Markets Institute), y existen distintos plazos, siendo el Euríbor a 12 meses el que se usa habitualmente como referencia para las hipotecas en España. Aunque el dato se publica cada día, esto no significa que tu cuota cambie a diario.
Cómo se aplica realmente a tu hipoteca
En una hipoteca variable, el tipo de interés que pagas es la suma de un diferencial fijo (el margen que aplica tu banco) más el Euríbor vigente en el momento de la revisión. Esa revisión no se hace a diario, sino en los periodos pactados en tu contrato, normalmente cada seis o doce meses, momento en el que se recalcula tu cuota tomando como referencia el valor del Euríbor de ese instante.
Por qué tu cuota cambia sin que hayas hecho nada
Como el Euríbor depende de las condiciones generales de los mercados financieros europeos, y no de tu situación personal, tu cuota puede subir o bajar en cada revisión aunque no hayas modificado ni un solo dato de tu contrato ni de tu situación laboral. Es precisamente esta variabilidad la que conviene tener en cuenta al elegir entre una hipoteca fija, variable o mixta, y la razón por la que merece la pena simular distintos escenarios de tipo de interés con una calculadora de hipoteca antes de firmar, para hacerte una idea de cómo podría comportarse tu cuota en el futuro.